HISTORIA
DEL LABORATORIO
Este Laboratorio fue fundado por
Carlos María Franchi con el nombre de Laboratorio de Biofísica en la década
de 1960 y luego de sucesivas cambios se transformó en lo que es en el momento
actual: un laboratorio de investigación dedicado fundamentalmente al análisis
del metabolismo del Sistema Nervioso, con un enfoque multidisciplinario, que
pretende mantenerse siempre en desarrollo, adquiriendo continuamente tecnologías,
que permitan contestar las nuevas preguntas surgidas de la investigación y que
paulatinamente van agotando la capacidad de respuesta de las herramientas mas
antiguas.
De esta forma el laboratorio se fue especializando; C. M Franchi y Claudio
Benech comenzaron al menos cuatro líneas de investigación fundamentales:
1)
una dedicada al relevamiento de la contaminación radiactiva artificial
(producto de las explosiones atómicas francesas en el Atolón de Mururoa, Océano
Pacífico), para lo cual diseñó un contador de bajo nivel (con sombrilla de
anticoincidencia) y la contaminación radioactiva natural por Arenas Negras (que
contienen Torio);
2)
el
diseño de un difractor de Rayos X, para el análisis estructural de proteínas;
3)
el
diseño de un contador de centelleo líquido para detectar trazadores
radioactivos del metabolismo;
4)
con
esta última herramienta rastrear proteínas neosintetizadas en el sistema
nervioso.
De todas las líneas de investigación mencionadas, la cuarta, dio origen a las
líneas actuales, que ocupan a más de 10 personas, que investigan en la
frontera del conocimiento del tema y que algunos de sus objetivos son
compartidos por muy pocos laboratorios en distintas partes del mundo.
Desde el comienzo, las líneas de investigación actuales se nutrieron del
concepto moderno de multidisciplinariedad, ya que en la década de 1960, los
responsables de los laboratorios de Biofísica y de Biología Celular
compartieron su interés por un tema que aún conserva vigencia: la regeneración
axonal. En esa época el Laboratorio de Biología acababa de publicar el primer
trabajo mundial que describía la fisiología axonal de la regeneración por
medio de una descripción morfológica secuencial utilizando por primera vez la
Microscopía Electrónica de Transmisión (MET). Ambos laboratorios
desarrollaron un proyecto común cuyo objetivo principal era el análisis bioquímico
de los cambios morfológicos que suceden en los axones en regeneración, luego
de una lesión de un nervio periférico. Debemos recordar que este es una
consecuencia muy frecuente de los accidentes de trabajo humanos, en los cuales,
la lesión de un nervio si se realiza una buena cirugía puede llevar a una más
o menos correcta regeneración e incluso re-inervación de los órganos
"blanco". Todo aquello que mejore la regeneración tiene una gran
importancia para la salud humana. Otra meta a largo plazo de este proyecto era
conocer las razones por las que los axones del Sistema Nervioso Central no
regeneran, lo cual trae como consecuencia una invalidez aún más preocupante.
De ese proyecto, el laboratorio de
Biofísica llevaba adelante el análisis bioquímico del mismo. A poco de
empezar, surgieron contradicciones que motivaron hipótesis nuevas respecto a la
composición bioquímica de los axones. Hasta ese momento se consideraba que los
axones no poseían ribosomas, por lo tanto, se consideraba que no eran capaces
de sintetizar sus propias proteínas. Sin embargo, experimentos primarios
realizados en esa época, sugerían una hipótesis opuesta. Los axones podían
fabricar sus propias proteínas. Para hacer una historia larga corta, eso motivó
nuestro trabajo actual y por lo tanto pasaremos directamente a la descripción
de nuestros actuales
proyectos y sus resultados. Aquel que desee conocer más a fondo de ésta época
pionera, puede conectarse directamente por E-mail