CRIANDO ARAÑAS.

Tu mamá seguramente estará encantada (como estaban las nuestras) de que tengas arañas en casa. Son fáciles de criar. Se mantienen de a una (si ponés dos juntas al tiempo queda una sola, gorda). Las podés colocar en frascos con una tapa ligeramente agujererada con un algodón o una tapita con agua en el fondo. Podrás alimentarlas y ver qué bichos comen y cuáles no. Prueba con moscas, grillos, langostas y cucarachas, de acuerdo al tamaño de la araña. Con el frío comen muy poco. Anotá todo en fichas, una para cada araña.








Ejemplo de ficha de cría. Aquí tenés todo. Escribí en letra de imprenta, así hasta vos te entendés.










Si las crían bien, las arañas engordan el abdomen. Pero crecer es otra cosa. En el resto del cuerpo ellas tienen por fuera una cutícula muy dura, una verdadera armadura que no las deja crecer. Para poder hacerlo, no tienen más remedio que cambiar la piel vieja; tienen que mudar (mirá la Figura). En ese momento crecen, antes que la nueva cutícula se endurezca. Por lo tanto su gráfica de crecimiento parece una escalera (mirá la otra Figura). Mudan mucho en el verano con el calor, pero en el invierno no lo hacen. En realidad, toda su vida depende de la temperatura ambiente.


Las arañas tienen un esqueleto externo, la cutícula es muy rígida. Para poder crecer tienen que cambiarla. Aquí puedes ver el proceso de cambio de piel o muda. La araña crece en este momento, antes que se endurezca la nueva cutícula. Sacado de Foelix, 1982.










Las arañas mudan muchas veces en su vida, sobre todo si son grandes. Si midieras permanentemente el cuerpo de una araña e hicieras una gráfica de su tamaño en el tiempo, verás que crece bruscamente en la muda (flechas) y luego permanece igual hasta la próxima muda. A diferencia de nosotros, que crecemos más o menos contínuamente, las arañas presentan una gráfica de crecimiento "en escalera".