Inducción espermática                           Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable
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El macho construye una tela, en la que deposita una gota de esperma que emite desde el poro genital de su abdomen. Esta tela es pequeña en la mayoría de las especies, pero muy grande y densa en las migalomorfas (ver figura). Inmediatamente coloca sobre esa gota los émbolos palpares y “carga” de esperma los bulbos, probablemente por capilaridad. El macho entonces está “pronto” para inseminar. Durante mucho tiempo se pensó que la presencia de esperma en los bulbos era condición indispensable para que los machos cortejaran y copularan. Sin embargo, se observó cortejo y cópula en machos en los que había impedido la inducción espermática, sellando el poro genital o las hileras (apéndices abdominales que contienen las glándulas de seda) con parafina derretida (54, 55). Yo mismo recientemente (18) observé cortejo e incluso cópula normales en estudios que describiremos más adelante.  

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